• Afecto y morada.

Afecto y morada.

Luigi Giussani.

  • $6,000

Editorial:Encuentro
Edición:2004
Páginas:480
ISBN:9788474907131
Peso:540.00g
Colección:Casi Tischreden
Formato:13 x 21 cm
Encuadernado:Rústico
Precio:$6,000
Uno que se decide a fundar una familia, la construye sobre su propia capacidad afectiva y la del otro. Pero el mundo descarta nuestra capacidad afectiva, que es lo más frágil que hay en nosotros, y tiende a reducirla a instintividad. Y, así, las familias no se construyen para desarrollar la capacidad afectiva, sino por motivos bien distintos: para sacar provecho, por el dinero, porque apetece.
Pero, aun cuando nos tomáramos en serio nuestra afectividad, llegados a un punto nos tropezamos con una incapacidad dramática: ¿qué podemos construir sobre nuestra afectividad que sea estable, seguro? ¿Qué cuentas se pueden hacer con la fidelidad o la lealtad?
Pero sucede que el misterio de Dios ha venido entre nosotros, ha tomado nuestra fragilidad y no sólo no la ha descartado, sino que la ha librado de esa incapacidad suya última; la hace capaz de gratuidad y construye sobre ella una obra nueva, una humanidad nueva. Construye una amistad: una relación entre el hombre y la mujer, una casa, una morada, una sociedad y una época distintas.
Luigi Giussani (1922-2005), sacerdote milanés, es el fundador del movimiento eclesial Comunión y Liberación. Cursó sus estudios en la Facultad de Teología de Venegono, donde será profesor durante algunos años. En los años cincuenta abandona la enseñanza en el seminario para dar clases en un instituto de enseñanza media de Milán, el Liceo Berchet, donde permanecerá hasta 1967. Desde 1964 hasta 1990 enseña Introducción a la Teología en la Universidad Católica del Sacro Cuore de Milán.
Educador infatigable, Giussani publicó en el transcurso de su vida numerosos ensayos pues, como él mismo dijo, «sólo a través de la educación se construye un pueblo como conciencia unitaria y como civilización». En particular, quiso mostrar «la razonabilidad y utilidad para el hombre moderno de esa respuesta al drama de la existencia que lleva por nombre ‘acontecimiento cristiano’», ofreciendo dicha respuesta «como sincera contribución para una verdadera liberación de los jóvenes y de los adultos».